Una chica, elegantemente vestida acude a una fiesta organizada por sus amigos, llega tarde, así que decide tomar el camino mas corto, el camino que cruza el gran cementerio de la ciudad donde vive.
Ágilmente y con extremo cuidado salta la pequeña valla que marca los límites del camposanto y empieza a caminar rápidamente debido a la prisa, cuando escucha unos acordes de violín flotando en el ambiente gira sobre si misma para comprobar de donde procede esa misteriosa melodía procedente de un violín.
Al volver a mirar al frente ve un hombre de pie delante de ella, con un violín apoyado en su hombro, una punzada de sentido común cruza por su mente y decide que no es muy aconsejable acercarse a desconocidos en mitad de un cementerio y en plena noche, por lo que, da media vuelta…
Pero el misterioso violinista ya está a su espalda y con una voz suave dice-"Buenas noches, me siento halagado por tu presencia…"- Mientras pronuncia estas delicadas palabras, nuestra protagonista le tiende su bolso.- "Toma, dentro esta mi móvil y mis tarjetas de crédito, deja que me vaya.-su voz apenas era audible, pero en la quietud del cementerio parecía que el eco de sus palabras resonaba en cada lápida, como si algún niño perverso estuviese haciéndole burla.
-"No, no,-dijo el violinista con una leve sonrisa en sus labios- has malinterpretado mi aparición, permite que me explique, no soy mas que un humilde violinista, la música es mi vida, y como todo buen artista me gusta ser escuchado solo a cambio de unas monedas.-mientras pronuncia estas ultimas palabras agita una taza metálica donde tintinean las monedas que contiene.
La joven desvía la vista hacia un lado, buscando frenéticamente una salida, pero sus ojos tropiezan con una lápida en la que hay tres figuras femeninas esculpidas como si saliesen de la tierra, retorciéndose en una pose antinatural, aunque no por ello menos bella y atrayente, como si danzasen poco a poco al son de una melodía inaudible para su muerta audiencia.
-"No te preocupes por esa tumba, no es mas que mi hogar, nada importante".- la tranquilidad con la que hablaba la ponía cada vez mas nerviosa, la cadencia de su entonación extremadamente educada y despreocupada no era natural en aquel cementerio, entonces escuchó otro ruido, que destacaba sobremanera en la tranquilidad de aquel lugar y vio aparecer varios chicos que se acercaban a ellos con paso decidido mientras se gastaban bromas y destrozaban las lapidas y aporreaban hasta tirarlas al suelo, las estatuas funerarias que encontraban a su paso.-"Vaya"-dijo el que parecía el cabecilla del grupo-"Nosotros aquí con un puto conejo para nuestro sacrificio y mira por donde hemos encontrado una ofrenda mucho mejor.
-"¡Que humor tan curioso!-el violinista continuaba con su sonrisa en los labios y su humor despreocupado mientras recogía su taza.
-"¡Mas público! ¿Tenéis unas monedas?- el resto del grupo los rodeaba mientras el cabecilla miraba a la chica y ordenó a algunos que la atrapasen mientras decía.- "¡No tengo monedas para jodidos locos como tu!"- Los demás ya empezaban a arrastrar a la chica con ellos, cuando de repente el violinista levantó una mano y dijo con una potente voz, muy distinta de la que había empleado hasta el momento…
-"¡ALTO! No podéis llevaros así como así a mi público, aún no ha empezado la función, pero tranquilos, tocaré para vosotros también, solo tenéis que darme unas monedas"-.lentamente se fue acercando al cabecilla.-"Maldito vagabundo, no tengo monedas para locos como tu…pero ¿Qué te parece esto?-preguntó mientras sacaba una navaja del bolsillo y daba un paso hacia delante, acercándose poco a poco hacia él.
-"Vosotros, lleváosla de una vez".-
.-"¿No hay monedas?".- El violinista se acerca velozmente a él con los ojos inyectados en sangre y unos blancos colmillos asomando de sus pálidos labios y cercena la cabeza del cabecilla con el arco del violín, que cae al suelo parpadeando, hasta que pierde la vida rápidamente, al ritmo de sus frenéticos parpadeos.
Acto seguido se abalanza sobre los demás, matándolos uno a uno, no tarda mas de 4 segundos en acabar con todos ellos de forma limpia y eficaz, cuando todo termina, el vampiro mira los cuerpos sin vida mientras dice.-" Que escenario tan magnifico y macabro, creo que tomaré estos cuerpos como pago".- entonces empieza a tocar la música mas maravillosa que la chica ha oído jamás, mientras las bellas y elegantes figuras de la lápida cobran vida para hacer los coros moviéndose felinamente al ritmo de la melodía.
Cuando acaba la canción la chica se limpia las lagrimas que ha derramado mientras escuchaba -."Es una canción maravillosa.-
-"Lo sé, ahora dame una moneda y tocaré de nuevo.- La chica rebusca en su bolso, pero no encuentra ninguna moneda.-"Lo siento, pero, no tengo monedas.- el vampiro se acerca a ella hasta estar a un centímetro de su cara y mientras sus ojos se inyectan en sangre le dice.-"¿No hay monedas?"
©2008 Ronnie